La música envuelve a las personas con sus hermosas melodías, así lo hace el periodismo narrativo o literario, involucra a sus lectores en una armonía de historias reales contadas desde un punto de vista particular que revelan todos los detalles y dimensiones del hecho mismo.
El músico pone todos sus sentimientos para crear sonoridad a la letra compuesta para conmover a los seguidores, eso mismo el periodista debe hacer, poner todos sus sentimientos sobre el papel. Esto no significa que deba hacer un relato melodramático, no; significa que deben hacer con pasión su trabajo. Esto es entonces que el verdadero periodista debe sentir lo que escribe, no contar por contar sino ponerle el toque, la sustancia que ha de caracterizar a cada uno.
La sustancia que hace interesante las historias más incógnitas, que en principio nadie conoce la pone quien escribe. Saber que paso minuto a minuto en un hecho histórico o en un hecho que a lo mejor solo afecta a unas cuantas personas hace que sea interesante e impactante para la mayoría de los individuos.
Escribir es un arte, que si bien expresa los sentimientos de quien escribe para transmitir lo pensado, lo ocurrido o lo observado. El periodismo literario requiere una vocación, pues cada historia tiene un tono, un ritmo, una estructura e información determinada que si bien debe tener al lector interesado a medida que sus ojos se mueven frente al papel. “El periodismo narrativo requiere talento y no todos los escritores tienen talento al mismo grado” esto es lo que cita Norman Simms.
Según lo dice Simms “el periodismo literario sorprende con sus estructuras creativas, con sus caracterizaciones, con el poder de la historia”, pero esto no es tarea fácil es algo de experiencia y que requiere tiempo. Así mismo Simms expresa que “el periodismo literario no es hecho para revistas, sino que es hecho para libros”, es un periodismo de tiempo completo, de dedicación y de pasión, pues así es como de verdad se investiga y se escribe bien.
Germán Castro Caicedo por su parte dice que el periodismo que él hace es un periodismo a secas. Ese periodismo que dice no conocerlo lo define como magnifico y con personalidad. Ese periodismo es el mismo que requiere ser bien narrado e investigado: “parto de que la historia y conozco la historia que voy a escribir, tengo una estructura, un tono en la estructura (…). Una vez que tengo la estructura sé que tengo que comenzar con un clímax, terminar con otro y poner otros en el centro. Son las mismas técnicas para hacer novela, para narrar”.
La investigación juega un papel crucial en el periodismo en general, pues como lo afirma Castro hay que conocer los personajes previamente, para construir las entrevistas y definir la dirección que el escrito toma.
El periodismo es un ingrediente crucial en el mundo contemporáneo, abarca todos los aspectos de la vida humana, la política, la cultura, el deporte, la sociedad en general…Germán Santamaría afirma por ejemplo que “uno se merece que alguien tenga una higiene verbal, una sanidad estética y le cuente a uno las cosas…que no sean cosas rosas, ni cosas falseadas, pero yo creo que en la tragedia, en el drama del país hay una gran estética, así se una estética del horror, del esperpento, pero está allí”.
“En el periodismo si es posible plantear hallazgos estéticos, hallazgos que perduren por la belleza y que le den a los lectores una sensación de espiritualidad, de rabia, de amor, de rechazo, de ira, de violencia, de cuestionamiento o de gran belleza, de gran sutileza, inclusive de dimensión musical”, como lo afirma Santamaría lo que se escribe debe despertar algún sentimiento al lector, aprovechando como también lo manifiesta él, que hay historias muy humanas que contrastan con la historia del país y que reflejan el drama que se vive.
“El periodismo se hace con palabras, con adjetivos, con verbos, con sustantivos”, Santamaría hace esto y dice tener una visión de escritor, de tener la percepción y sensibilidad de un escritor, lo que hace que la narración sea mejor y más detallada.
“El compromiso con la palabra es a tiempo completo, a vida completa”, plantea Tomas Eloy Martínez: “Puede que un periodista convencional no lo piense así. Pero un periodista de raza no tiene otra salida que pensar así. El periodismo no es una camisa que uno se pone encima a la hora de ir al trabajo. Es algo que duerme con nosotros, que respira y ama con nuestras mismas vísceras y nuestros mismos sentimientos”.
En el texto “Escribiendo historias, el arte de escribir y el oficio de narrar el periodismo” se manifiesta que “los narratólogos explican que la narración escena por escena tiene el privilegio de contarnos las historias de un modo muy parecido al que los hombres usamos a diario para ver la realidad”.
En este mismo texto se proponen algunas de las características de las narraciones que en principio la mayoría de veces son contadas en un orden cronológico, donde lo que interesa son los detalles, el ambiente que rodean los hechos, el espacio descrito, los diálogos, que permiten mantener al lector interesado y atento a lo que ha de suceder, esto también se apoya en que se puede reconocer a los personajes por sus propios talentes y que el tiempo parece coincidir con el de la realidad, manteniéndolo en una tensión permanente.
Los periódicos presentan crisis ¿por qué?, porque como lo dice Tomas Eloy Martínez “un diario entero está concebido en forma de píldoras informativas es no sólo aceptable sino también admirable, porque pone en juego, desde el principio al fin, un valor muy claro: es un diario hecho para lectores de paso, para gente que no tiene tiempo de ver siquiera la televisión”.
Encontrar historias en los periódicos que llamen la tensión, que entretengan, que conmuevan a las personas o que simplemente se quieran leer porque se presencia el acontecimiento, es lo que interesa. Es lo que verdaderamente enriquece la lectura y la hace interesante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario