Publicado en http://bitacora.eafit.edu.co/?p=2641
Con el sol en los ojos y una nube que anunciaba que más tarde llovería salí de mi casa, caminé unas cuantas cuadras para coger el integrado del Metro y cuando llegué a la esquina indicada demoré más de 10 minutos esperando que pasara. El sistema integrado me dejaría en la estación Acevedo del Metro de Medellín, como no estoy acostumbrada a montarme en él se me hizo difícil sostenerme pues al lado izquierdo tiene dos asientos, al derecho solo uno y unas barras que apenas alcanzan a mitigar la velocidad con la que frecuentemente manejan los conductores de esta ruta.
No me gusta montarme en esa estación pero valía la pena para dar el paseo en Metro Cable de la Línea K del Metro y visitar el Parque Biblioteca España, un proyecto educativo que se emprendió para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas más vulnerables de la ciudad, entre ellas la comuna Nororiental.
Ver la realidad que desconocen muchos montada en un vagón sostenido de un cable es duro, tejas rotas, piedras, ladrillos sosteniendo techos, callejones, casas hechas en materiales vulnerables a una tormenta y construidas en montañas empinadas, creo que no es nada comparado a la realidad que afrontan las miles de familias que viven allí.
Muy pocos los que estuvieron
Llegar a un lugar distinto, vivir ambientes diferentes y sentirse extraño es lindo, porque te hace abrir los ojos y ver más allá de los noticieros, los periódicos y las películas. No sé porque pero los habitantes de esta comuna reconocen muy bien quien es extraño en su territorio. Un niño de 11 años calvo, con sarpullidos en su cabeza, huella de una tintura verde que se aplico y a su mamá no le gustó; me ofreció contarnos la historia de su barrio y de la biblioteca, pero la respuesta fue que ya me la sabía. Con esto los niños buscan que les den dinero.
La asistencia a la proyección no fue muy concurrida, el público lo conformaban 8 niños, 2 jóvenes y 4 personas adultas. No paso mucho tiempo para que las personas asistentes empezaran a retirarse. Los niños fueron los primeros, el ritmo de la película creo al parecer que los aburrió. Aunque la temática tampoco era la indicada para los ellos, lo tomaron como un juego e incomodaban entrando y saliendo a María Alejandra Rúa, instructora en formación de público de Comfama, artista plástica y experta de cine y fotografía, quien era la encargada de mantener el orden en la función. De San Antonio de Prado, El Poblado y La Estrella eran las 4 personas adultas que acudieron a la invitación.
La cultura del cine hay que formarla, tal vez en barrios como Santo Domingo hay que crearla y así aprovechar espacios agradables, educativos y divertidos para mitigar la dura realidad a la que se enfrentan cada día.
Me sentí en un pueblo, hizo mucho frío al salir del auditorio y mirar la ciudad y verse tan alto crea una sensación de descanso de la ciudad pero a la vez lejanía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario