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miércoles, 9 de noviembre de 2011

Amor a flor de bit


Una incontrolable ansia que invade noche tras noche el cuerpo de Sebastián, encuentra sosiego en su mundo virtual. Cada segundo se convierte en bytes de nueva información, conoce el mundo en minutos y
viaja sin ninguna frontera. Encuentra todo un mundo de posibilidades a la distancia de un clic y ve a través de su monitor un mundo alcanzable en lo inalcanzable.

Su pantalla se ilumina con imágenes de chicas que piensan que su belleza está en mostrar su cuerpo, entre más llamativas sean sus poses, atributos y vestuario creen que se verán más atractivas. Seducen a personas ansiosas del placer banal que tienen como única conexión con ese cuerpo exhibido, comentarios que los hacen sentir satisfechos al igual que a ellas al leerlos.

Tras horas de navegación encuentra que no sólo las chicas quieren halagos, los chicos también quieren llamar la atención. Fotos semidesnudos, mostrando sus ejercitados cuerpos generalmente en el espejo del baño, con gafas y simulando ser serios.

El ambiente en la oscuridad de su habitación está amenizado por melodías pegajosas que se oyen a lo lejos: “no te hagas la santa, yo sé que te encanta”, “sin compromiso, sólo dale hasta el piso”, “yo quiero estar contigo amor, quiero arrancarte el pantalón, me desespero, pues quiero que conmigo pierdas el control”.

Son sus sobrinas pequeñas en la sala de la casa impulsadas por sus madres a bailar y cantar esas letras que poco a poco van manifestándose en sus comportamientos y en sus estilos de vida sin aviso alguno. Sebastián se pregunta por el futuro de esas niñas que apenas crecen con una conciencia que solo piensa en sexo, relaciones sin compromiso y en el placer momentáneo de cada uno.

Son las 10:30 de la noche, las personas que circulan por su casa ya duermen, sólo se escucha el sonido de los grillos que se filtra por la ranura medio abierta de la ventana de su habitación. En la televisión ubicada a unos cuantos centímetros a su izquierda, se presenta una novela de esas que enseñan cómo enamorarse en una noche, cómo engañarse a sí mismo y cómo cambiar el amor por el placer momentáneo. Sebastián hasta ahora se daba cuenta de que lo que antes era un medio de entretenimiento, se había convertido en un espacio donde lo que era invisible y prohibido es ahora permitido, pornografía legal.

Vuelve su mirada a la pantalla y en un clic encuentra que su amigo Alejandro, el de toda la vida, por fin consiguió novia. Al curiosear su perfil encuentra que en menos de 5 minutos de haber notificado su relación ya había más de un comentario que decía “Te amo”. Su curiosidad no paró allí y para su sorpresa, la novia de su mejor amigo era una de las niñas que al principio de la noche había visto. A esa relación no le ponía ni dos meses, pues el poco significado de amor que se reflejaba en tan poco tiempo era evidente. El desapego emocional y la incredibilidad hacia el verdadero amor que su amigo le había expresado algunos días atrás por la superficialidad de las niñas sostenían su pensar.

A lo lejos suena el reloj viejo y bulloso de la sala marcando las 12 en punto de la noche, marcando la hora de dormir. El tiempo pasó y ni se enteró, sintió que las horas sentado en frente de su computador no sirvieron de nada.

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