Páginas

domingo, 18 de marzo de 2012

Un lugar para construir un final feliz



“Había  una vez, en una tierra lejana, un joven príncipe que vivía en un hermoso castillo. A pesar de tener todo lo que quería, era egoísta y duro de corazón.

Una noche, una hechicera llegó al castillo disfrazada  de pordiosera. A cambio de darle albergue contra el frío de la noche, la mujer le ofreció una rosa. Pero el príncipe desdeño el regalo y le dijo que se fuera.

Entonces, la hechicera lo transformó a él en una bestia y a sus sirvientes en objetos caseros. El hechizo sólo se rompería si la Bestia aprendía a amar y a su vez se ganaba el amor de alguien, antes de que cayera el último pétalo de la rosa encantada” 

No es un hermoso castillo,  pero si es un lugar donde se encuentran artículos de hogar de alto contenido en diseño y novedosas soluciones para esos castillos contemporáneos donde viven aquellas princesas y príncipes que compran allí.

No hay un joven príncipe pero si personajes amables dispuestos a asesorar a sus clientes respecto a aquellas necesidades que se les presenten. No van personas disfrazadas de pordioseras, van doncellas elegantes que buscan soluciones creativas para los momentos que viven en su hogar.

Los objetos caseros provenientes de materiales sencillos no son transformados por hechiceros sino por manos de artesanos y diseñadores, la mayoría importados y son muy atractivos para brindar comodidad y confort a bellos palacios.

Animada por ver y comprar otras cosas que ya hay en mi palacio de estos objetos caseros quizás para regalar, decidí el sábado, en vísperas del día de la madre  visitar de nuevo este lindo lugar.

La senda de este bosque, el Centro Comercial Oviedo, no era tenebrosa y oscura, como tal vez es el camino en los cuentos, al contrario era iluminada, organizada y entretenida. La manzana gigante que decora la entrada principal es llamativa y creativa, pero me llamó más la atención  la multitud de personas que se encontraban de almacén en almacén buscando el regalo adecuado para sus madres, abuelas, tías y conocidas. Subí a “Girasoles”, en el cuarto piso, por unas escaleras eléctricas, miré hacia el lado izquierdo y me dirigí hacia una puerta de marco negro grande, que ya se me hace muy conocida. Estaba un elegante señor de corbata, saco y pantalón recibiendo a las princesas y a los príncipes que entraban a este almacén.

-“¡Buenas tardes, bienvenida!”, me dijo el señor que estaba en la puerta.

-“¡Buenas tardes, muchas gracias!”, contesté y entré.

En el bosque había un alboroto. El sonido alegre de las voces no celebraban un nacimiento, andaban husmeando cada rincón del centro comercial. Al entrar a este almacén sentí un descanso, la música clásica y los lindos objetos allí exhibidos me hacían soñar y anhelar la decoración de mi palacio, para vivir bellos momentos con mi futuro esposo y mis futuros hijos.

Con flores rosas está decorado aquel lugar. El color naranja y café de las antigüedades son la tendencia que marca Fino Lino S.A para esta temporada. No me llamó mucho la atención las antigüedades, pero si me gustó la combinación de colores en la vitrina, decorada por  el diseñador Héctor Ruiz.

-“¡Buenas tardes, bienvenida a Fino Lino, en que le puedo colaborar!”

Una amable señora de cabello corto y negro y de lentes, que  lucía el uniforme de la tienda, camisa beige, pantalón y zapatos negros, una vez más me saludó. Era Raquel, una de las asesoras más queridas que conozco.

-“¡Hola Raquel, ¿cómo estás?, ¿dónde está mi mamá?!”

-“¡Hola Linita, bien, tú mamá está arriba!”

-“¡Gracias, Raquelilla!”, le dije y me dirigí, después de saludar a varias compañeras de trabajo de mi mamá, hacia el segundo piso.

Coloridos cojines colgaban de las escaleras, fucsia, rojo, verde, azul, plateado, blando, negro, dorado, toda una variedad para escoger, las señoras que los miraban,  combinaban los colores, acompañadas de una asesora,  de acuerdo a los colores de las salas de los castillos a los que iban a ser regalados. 

Fino Lino S.A desde 1998 se estableció como una empresa comercializadora de  artículos para el hogar, distribuyen sus productos a exclusivos almacenes en el territorio nacional.  Y cuenta con  6 tiendas en reconocidos centros comerciales en Medellín, Oviedo, El Tesoro, Santa Fe, Mayorca, Univentas, San Nicolás (Rionegro) y en Bogotá  en dos puntos de venta en las calles 85 y 109. Sus dueños son Mauricio Adolfo Posada Henao y Sofía Fishman, una pareja de arquitectos judíos, que soñaron algún día con aportar elegancia a los palacios de aquellas princesas y príncipes que ven en este almacén un gran opción para decorar su hogar.

- “¡Hola mami, ¿Qué le vamos a obsequiar a Juan Pablo y a Estefanía? ¿Y a… la abuela?!”

Juan Pablo es mi primo y Estefanía su novia, ese sábado 7 de mayo era su boda. Comenzamos a recorrer el segundo piso. Toallas, juegos de baño, manteles, servilletas, copas, vasos, pantuflas…  Después de mucho pensar seis pocillos blancos de marca Hotel Collection fue nuestra elección.  A la abuela decidimos regalarle una mesa de desayuno para la cama, pues el viernes llamó a preguntar por una que algún día existió en mi casa.

Las princesas clientas del lugar, la mayoría son casadas, viudas o jóvenes que desean realizar su lista de de novia en esta bonita tienda, para darle un toque sofisticado a la decoración de sus palacios. Algunas refunfuñonas, otras delicadas y amables, un contraste de clientes que deben atender cada día Raquel González, Ángela García, Miriam Montalvo, Luz María Ramírez,  Lady Maryori Agudelo, cajera, Doris Vélez y Martha Ceballos, coordinadoras del lugar.


Para muchas es normal comprar artículos de alto contenido en diseño, para otras no, para Carolina Sisquiarco, joven de 20 años,  que andaba buscando el regalo indicado para su madre hay objetos que se salen de su presupuesto y pueden ser caros, como las antigüedades, los tendidos de cama, los objetos hindú y los muebles que tal vez comprará cuando llegue el momento del final feliz de  todo cuento  de hadas, su matrimonio.  Para otros como Daniela Calle estos objetos pueden ser asequibles para su bolsillo, pues pagar un millón por un manto de una novia hindú, no afecta su cartera. 

- “¡Hija, ¿qué le vamos a dar a Ximena?, a Catalina ya le compré el regalo!”

Cada asesora atendía de a dos o de a tres al tiempo, la atención de Fino Lino es personalizada. El lugar estaba lleno de compradores compulsivos y de lolos. Algunos compraban detallitos como hojas de la misma colección del los pocillos, para decorar o para poner las salsas en las comidas o cojines cuadrados con lentejuelas, boleros, brillantes u opacos. Otras llevaban tendidos, sabanas, pijamas de mujer, pufs, vasos, collares y aretes que fueron los más cotizados este fin de semana.

De nuevo recorrimos el lugar, pensé ver bestias o sirvientes convertidos en objetos caseros o tal vez señoras disfrazadas de pordioseras o hechiceras, pero no, lo único que vi  fue personas mirando y buscando cosas, señoras mal educadas, amables y esposos desesperados. Ahí me di cuenta que hay cosas que se relacionan un poquito con los cuentos, las situaciones, los vestuarios y los personajes nos son tan pronunciados pero si salen a flote con las múltiples personalidades y roles que cumplimos en la sociedad.

-“¡Ya sé, para Ximena cojines para que decore la cama con el tendido blanco que compro hace poquito, este café con este azul!”, dijo mi mamá después de pensar mucho sobre el regalo de mi hermana.

Pagamos, me despedí de mi mamá para encontrarnos después de su larga jornada de trabajo en nuestro bello y acogedor palacio y salí hacía la mesa que estaba afuera de empaque.

Las niñas que prestaban su servicio allí eran las encargadas de darle el toque más especial al pequeño o gran regalo.

- “Como es de rico que le den a uno algo bien empacado, niñas ustedes lo hacen muy bien, toda una obra de arte”, “no para mi es el mejor empaque de la ciudad”.  Así se expresó una damisela ya de edad  al ver su collar en un papel de ceda blanco, con un listón de flores y un moño verde, acompañado del sello dorado de Fino Lino y la tarjeta que decía “Feliz Día mamá”.  

Descubrí que ser amable, paciente y educado es muy importante, porque cada que estoy de compras me gusta que me atiendan bien, pero también me gusta ser amable y respetuosa con la persona que me presta un servicio, no soy la bruja del cuento, pero si veo que  muchas personas cumplen este papel en sus vidas, no les gusta nada, piensan que  lo único bueno es lo que ellos tienen, critican todo, tratan a los demás como si no valieran ni ellos ni su trabajo; definitivamente personas que no saben lo lindo que es tratar a todo el mundo como se lo merece, con amor y respeto. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario