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domingo, 21 de octubre de 2012

Reconocer la diversidad: primer paso para saber quienes somos


Por  Lina María Arroyave Ceballos


¿Personas de color? Esta expresión aún no sé cómo entenderla, ¿existen personas rojas, verdes, azules? No lo creo o al menos no en Colombia. Aquí viven personas blancas, morenas, trigueñas, negras... Personas de varios colores de piel, de varias culturas, que compartimos un sentir,  una sola patria.

Hablamos de un país que ha borrado las huellas de su historia, que ha escondido los personajes negros que significaron un cambio radical para la independencia. Un país que ha negado desde siempre lo que fuimos y siempre hemos sido. Una mezcla de culturas, ideologías, ideas y colores.

Somos una nación multicultural, que aún no lo ha reconocido. El racismo es evidente. Los personajes públicos, las personas que están velando por mantener nuestros derechos son los que cometen las expresiones más visibles.

En Risaralda en una sesión ordinaria del Consejo de Marsellla mientras se rendía un  informe de las problemas sociales que se dan en la zona de las comunidades negras, indígenas y  desplazadas, el concejal Fernando Delgado afirmó que eran “un cáncer”. Aunque las palabras de él, según el acta 058 de agosto 14 de 2012, apuntaban a decir que el concejal se refería que al ser estas poblaciones difíciles de manejar son “tres cánceres que tiene el Gobierno Nacional”, no es casualidad que la junta se alarmara tras las declaraciones del concejal y que la prensa lo haya tomado como una expresión racista.

A estas expresiones se le suman las del diputado de la Asamblea de Antioquia Rodrigo Mesa Cadavid  "la plata que uno le meta al Chocó es como meterle un perfume a un bollo" y la del concejal de Bogotá Jorge Durán Silva “no ingresa nadie si no es funcionario o asesor, porque esto se nos está volviendo una merienda de negros".

La ley 70 de 1993 en el artículo 33 dice: “El Estado sancionará y evitará todo acto de intimidación, segregación, discriminación o racismo contra las comunidades negras en los distintos espacios sociales, de la administración pública en sus altos niveles decisorios y en especial en los medios masivos de comunicación y en el sistema educativo, y velará para que se ejerzan los principios de igualdad y respeto de la diversidad étnica y cultural”. Aunque existen este tipo de leyes, lo que las personas piensan no se borra con estas, pues cada uno habla según sus ideologías, creencias y sentimientos.

Estas expresiones de racismo que quizás no lo sean, pero que son tomadas de tal manera, no las cometen sólo los políticos, lo vimos en los pasados Olímpicos de Londres con los deportistas, lo vemos en la prensa, en aviones, en las redes sociales, en la vida de todos los días, evidencian un uso del lenguaje que muestra la ideología de cada persona. Recordando que el racismo y la discriminación no solo es contra las personas negras, sino también con toda diferencia de piel, de posición socioeconómica y demás condiciones humanas.

Algunos de los mandatarios del país afirman que aquí no hay discriminación racial, que simplemente los afrocolombianos viven en una situación de pobreza y que están ubicados en zonas aisladas del territorio colombiano. A esto se le suma un factor que afecta estas comunidades, la violencia, que genera un desplazamiento masivo de ellas y por ende más pobreza y discriminación. Si los gobernantes saben esto entonces, ¿por qué no actúan para aportar a la solución?

Según  cifras un 45% de la población negra del país no cuenta con servicios de salud (Latinobarómetro de 2001); la relación de desplazados de está población con el resto de colombianos que sufren esta situación es del  54%. La mortalidad infantil de afrocolombianos según el censo de 2005 es el doble del resto de los colombianos, de 1000 niñas negras 44 mueren antes de cumplir un año de vida.

Estas cifras indican que aún falta afrontar el problema, porque no solo el racismo se da con comentarios en la prensa, la política y la comunidad civil; la situación se evidencia con cosas como estas, la alta  mortalidad infantil, la educación,  la falta de servicios de salud y el desplazamiento de la población negra.

¿Pero qué hemos hecho para solucionar esta problemática? Creo que primero hay que reconocer quienes somos y cuando lo hagamos pasar a una reivindicación social que comprometa a todos los sectores sociales del país, porque esta situación es una problemática estructural y que esta en el imaginario colectivo de muchas personas, de padres que están educando a sus hijos, una cuestión de generaciones.

Un claro ejemplo de esto es un vídeo publicado en YouTube, de un estudio de racismo que practicaron con niños en México, el ejercicio consistía en sentar frente a dos bebés de juguete, uno de negro y otro blanco, a los niños y hacerles preguntas, tales como: ¿cuál es más bonito, ¿cuál es más feo?, ¿quién es bueno?, ¿quién es malo?, los niños señalaban siempre en los aspectos negativos al bebé negro, posteriormente preguntaban ¿por qué?  Los niños no sabían el porqué. Para mi es por lo que mencionaba anteriormente no dudo que el niño está creciendo en un ambiente racista, en un imaginario en el que la persona negra es fea, mala y peligrosa.

Cada viernes vivo una experiencia que me encanta. En la Universidad de los Niños es muy importante darle importancia a cada niño, hacerle saber a cada expedicionario que es valioso, esto se ve reflejado en el cambio del comportamiento de cada uno de ellos. Cada uno tiene una vida diferente, algunos son espontáneos otros tímidos, pero en la medida que los talleristas logramos darles importancia a todos y que los demás lo sepan, los niños aprenden que todos somos diferentes y valiosos.

Entonces es necesario aprender a  valorar a los demás. Muchas veces no compartimos las creencias, formas de ser o de actuar de alguien, pero la solución está en respetar, no tenemos por qué ser iguales, pero sí todos deberíamos respetar la diferencia para construir una sociedad en paz.

Me encanta vivir en Colombia, porque somos ricos en culturas, en recursos naturales, en personas, entre otras muchas cosas. Deberíamos estar orgullosos de los que somos, de las diferencias y de la diversidad, creo que es el primer paso para avanzar, para sentirnos parte de un gran país.

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